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Vertebroplastia

¿Qué es la vertebroplastia?
¿Qué enfermedades pueden tratarse mediante vertebroplastia?
¿Cuáles son los posibles tratamientos de las fracturas vertebrales y el dolor que causan?
¿Qué pasa durante una vertebroplastia?
¿Qué siente el paciente durante el procedimiento?
¿Cómo funciona la vertebroplastia?
¿Qué riesgos conlleva la vertebroplastia?
¿A qué debe prestarse atención después del procedimiento?

¿Qué es la vertebroplastia?
La vertebroplastia es un procedimiento no-quirúrgico para estabilizar vertebras fracturadas o parcialmente destruidas. Para ello, se introduce en el interior de la vértebra fracturada una fina aguja a través de la cual se inyecta un cemento óseo que estabiliza la fractura.

Las primeras vertebroplastias se llevaron a cabo en Francia en 1984 para tratar las fracturas por compresión causadas por el cáncer de huesos o tumores óseos metastáticos. Más adelante también se utilizó para tratar fracturas causadas por osteoporosis. Desde 1977 la vertebroplastia percutánea se ha convertido en un procedimiento ampliamente utilizado, cuya importancia aumenta continuamente gracias al interés creciente de los médicos y pacientes por la radiología intervencionista.

¿Qué enfermedades pueden tratarse mediante vertebroplastia?
La vertebroplastia es un nuevo procedimiento para tratar, mediante radiología intervencionista, el dolor causado por fracturas vertebrales por compresión. Este tipo de fracturas son especialmente frecuentes en mujeres de más de 60 años de edad, aunque también pueden afectar a varones, pero con menor frecuencia. Los científicos estiman que al menos una de cada cuatro mujeres mayores de 50 años sufrirá en algún momento de su vida una fractura vertebral. Aunque con menor frecuencia, este tipo de fracturas también se dan en pacientes más jóvenes, especialmente en aquellos casos en los que el uso excesivo o continuado de medicamentos de tipo esteroide (como la cortisona), u otros fármacos como los que se utilizan para el tratamiento de lupus, asma o artritis reumatoide, haya provocado un debilitamiento de los huesos.

Especial importancia cobran las fracturas vertebrales causadas por la osteoporosis (la avanzada descalcificación de los huesos). Entre los peores y más temidos efectos de esta enfermedad se cuentan el dolor y reducción de movilidad secundarios a las fracturas vertebrales. Además, estos efectos interfieren con la capacidad de relación social del paciente, lo que afecta de forma negativa su calidad de vida.

¿Cuáles son los posibles tratamientos de las fracturas vertebrales y el dolor que causan?
Las fracturas de las vértebras son más difíciles de tratar que otras fracturas, como las de cadera o de muñeca, ya que éstas se pueden tratar quirúrgicamente, mientras que las intervenciones quirúrgicas en la columna vertebral son extremadamente difíciles y peligrosas, por lo que únicamente se recurre a ellas cuando no existan otras opciones de tratamiento.
Hasta hace muy poco, los únicos tratamientos disponibles para el dolor y la reducción de movilidad secundarios a fracturas vertebrales osteoporóticas fueron la administración de fármacos y las operaciones quirúrgicas, aunque muchas veces estos tratamientos no funcionaban. Actualmente, la vertebroplastia ofrece una posibilidad radiológica segura y no invasiva que ha demostrado ser altamente eficaz en la reducción y eliminación de dolores causados por fracturas vertebrales.

¿Qué pasa durante una vertebroplastia?
Primero el radiólogo intervencionista introduce una fina aguja a través de una pequeña incisión en la espalda. Utilizando técnicas de diagnóstico por imagen para guiarse, conduce esta aguja hasta el interior de la vértebra fracturada, donde inyectará cemento óseo.

 

Figuras:
1 – Ilustración esquemática de la vertebroplastia.
2 – Columna vertebral en al que se aprecia el colapso parcial de la segunda y tercera vértebras.

Para el tratamiento de las vértebras torácicas y lumbares el paciente se tumba boca abajo. Tras desinfectar la zona de la espalda donde se va a intervenir, se inyecta un anestésico local. Una vez la espalda ya está anestesiada el radiólogo introduce una aguja en la vértebra afectada, para lo que se ayuda de una técnica de diagnóstico por imagen, como rayos x o tomografía computerizada. Antes de inyectar el cemento óseo, el médico inyecta un poco de medio de contraste para asegurar que la aguja está en la posición correcta. El cemento óseo contiene también un antibiótico para prevenir infecciones y un medio de contraste que lo hace visible en las radiografías y tomografías computerizadas.

El cemento óseo se endurece en pocos minutos, con lo que el hueso recupera estabilidad. En la mayoría de los casos son necesarias dos inyecciones para rellenar la totalidad de la zona colapsada; una a cada lado (izquierdo y derecho) de la apófisis espinosa. El procedimiento entero dura aproximadamente una hora. Si hay varias vértebras colapsadas, pueden tratarse en una sola intervención, la que, lógicamente, durará más tiempo.

  

Figuras:
A: Antes de la vertebroplastia: El cuerpo óseo de la vértebra se ha reblandecido debido a la existencia de un hemangioma (tumor benigno de los vasos sanguíneos), por lo que puede llegar a colapsarse
B: Para la vertebroplastia se introduce una aguja en la vértebra. En este ejemplo el proceso se guía mediante tomografía computerizada
C: La misma vértebra después de la inyección de cemento óseo

¿Qué siente el paciente durante el procedimiento?
Antes de empezar la intervención el paciente recibe un calmante y un analgésico. Seguidamente se le inyectará un anestésico local para anestesiar la zona de la espalda por la que luego se introducirán los instrumentos. La inyección del anestésico puede resultar algo incómoda, pero esta incomodidad sólo dura unos minutos hasta que el anestésico empieza a hacer efecto. Durante la intervención, el paciente podrá oír y sentir cómo se usan los instrumentos, pero no notará dolor alguno. El equipo quirúrgico vigilará las funciones cardio-circulatorias del paciente durante todo el procedimiento.

Una vez terminada la vertebroplastia, el paciente debe reposar en cama varias horas. Generalmente se recomienda que permanezca hospitalizado durante unos días para que se pueda monitorizar su nivel de dolor y para poder ayudarle a moverse. La mayoría de los pacientes sienten un alivio inmediato del dolor después de la intervención.

¿Cómo funciona la vertebroplastia?
A través de la vertebroplastia se estabilizan las vértebras colapsadas, reduciendo o incluso eliminando por completo el dolor causado por la fricción del hueso contra el periostio (una fina capa de tejido que cubre los huesos). También se reduce considerablemente la dolorosa presión que las vértebras colapsadas ejercen sobre las articulaciones.

La mayoría de los pacientes sienten un alivio inmediato del dolor después de la intervención. Para muchos pacientes la vertebroplastia es el único método que les permitirá levantarse de la cama y comenzar una rehabilitación, con lo que podrán ser dados de alta más rápidamente. La vertebroplastia no sólo alivia el dolor, sino también previene futuros colapsos de la vértebra tratada, evitando así la pérdida de altura y el aumento de la curvatura de la columna vertebral (joroba) causado por estos problemas.

¿Qué riesgos conlleva la vertebroplastia?
Numerosos estudios han demostrado que la vertebroplastia presenta una tasa de complicaciones muy baja. Aunque una pequeña cantidad del cemento óseo puede salirse de la vértebra, esto no suele causar efectos graves. Tras la realización de la vertebroplastia es normal que el paciente tenga alguns hematomas en la espalda, lo que no precisa tratamiento. En raras ocasiones pueden aparecer complicaciones que afectan a los nervios adyacentes o a la médula espinal. Si esto ocurre, será necesaria una intervención quirúrgica. Teóricamente sería posible que se produjera una infección de la vértebra tratada, pero todavía no se ha descrito ningún caso.

¿A qué debe prestarse atención después del procedimiento?
Si la fractura vertebral se debiera a una osteoporosis, se recomienda que el paciente consulte a su médico de cabecera o a su traumatólogo para informarse acerca de los posibles tratamientos para esta enfermedad. En muchos casos éstos tratamientos pueden evitar que aparezcan fracturas adicionales.