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Embolización de miomas uterinos

Para más información consulte también www.uterinefibroids.eu

¿Qué son los miomas uterinos?
¿Qué síntomas pueden causar?
¿Quiénes corren el mayor riesgo de ser afectadas?
¿Cómo funciona la embolización?
¿Qué beneficios tiene la embolización?
¿Qué riesgos conlleva la embolización?
¿Cómo puedo prepararme para la embolización?
¿Qué materiales se usan para la embolización?
¿Qué siente la paciente durante la embolización?
¿A qué debe prestarse atención después de la intervención?
 
¿Qué son los miomas uterinos? {#queson#}
Los miomas uterinos son los tumores más frecuentes del aparato genital femenino. Estos tumores benignos (no cancerígenos), también llamados fibromas, fibromiomas o leiomiomas, crecen en la pared del útero. Aunque no siempre presentan síntomas, pueden causar problemas como dolores y fuertes sangrados en algunas mujeres, dependiendo de su tamaño y ubicación.
 
Las causas de la aparición de miomas no se conocen exactamente, aunque expertos los han relacionado a una predisposición genética y la consiguiente sensibilidad a hormonas. Algunas  mujeres podrían tener una predisposición genética a los miomas y como consecuencia desarrollar factores que permiten que su crecimiento sea estimulado por diferentes hormonas. Esto explicaría por qué ciertos grupos étnicos tienen una mayor propensión a desarrollar miomas y por qué en ciertas familias hay mayor afectación que en otras.  
 
El tamaño de los miomas es muy variable, algunos llegan al tamaño de un melón. En algunos casos pueden llegar a aumentar el útero hasta un tamaño similar al de un embarazo de 5 meses o más. Los miomas pueden estar ubicados en varias partes del útero. En la mayoría de los casos hay más de un mioma. Se distinguen tres tipos primarios de fibromas uterinos:
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Miomas Subserosos
Los miomas subserosos aparecen bajo la capa externa del útero (serosa) y crecen hacia fuera de la pared uterina, dándole forma de bulto. Este tipo de fibromas generalmente no afectan la menstruación de la mujer, pero pueden causar dolor pélvico y presión. Hay miomas subserosos de base ancha y los hay con un tallo fino (miomas pediculados), lo que hace difícil distinguirlos de los ovarios. El diagnóstico se puede hacer mediante ecografía o resonancia magnética.
 
Miomas Intramurales
Los miomas intramurales se desarrollan en el espesor de la pared del útero y crecen hacia dentro, aumentando el tamaño del útero. Esta alteración del tamaño puede notarse en un examen ginecólogo. Los fibromas intramurales son los más comunes y pueden producir reglas abundantes, dolor pélvico, dolor de espalda y una sensación de presión en muchas mujeres.
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Miomas Submucosos
Aunque los miomas submucosos, que nacen y crecen debajo la capa interna del útero (endometrio), son los menos comunes, suelen causar los mayores problemas. Incluso un mioma submucoso muy pequeño puede causar sangrado profuso y prolongado durante la menstruación.
 
¿Qué síntomas pueden causar?
La mayoría de los miomas uterinos no causan síntomas. De hecho, sólo entre el 10 y el 20 por ciento de las mujeres con fibromas requieren tratamiento. Dependiendo del tamaño, la ubicación y el número de fibromas, pueden aparecer los siguientes síntomas:
  • Dolor pélvico
  • Presión pélvica y sensación de peso causada por la masa del mioma
  • Dolor en la espalda y las piernas debido a la presión que la masa causa sobre los nervios
  • Dolor durante el acto sexual
  • La sensación constante de necesidad de orinar debido a la presión que ejerce el fibroma sobre la vejiga
  • Presión sobre los intestinos, causando estreñimiento y gases
  • Aumento anormal del diámetro abdominal
  • Menstruaciones fuertes y prolongadas y sangrados adicionales, a veces liberándose coágulos de sangre y posiblemente causando anemia
Si Usted está experimentando uno o varios de estos síntomas, consulte a su médico.
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¿Quiénes corren el mayor riesgo de ser afectadas? {#quienescorren#}
Los miomas uterinos son muy comunes. En muchos casos son muy pequeños y no causan problemas. Entre el 20 y el 40 por ciento de las mujeres mayores de 35 años tienen fibromas de tamaño significativo. El riesgo de ser afectada es mayor para las mujeres de raza negra; hasta el 50 por ciento de ellas tienen fibromas de tamaño significativo.
 
Los fibromas pueden empezar a desarrollarse ya a partir de los 20 años, aunque en la mayoría de los casos los síntomas no se manifiestan antes de los 35 años o más. No hay forma de prever si un mioma crecerá o causará síntomas.
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¿Cómo funciona la embolización? {#comofunciona#}
Para la embolización de un mioma uterino el médico obstruye la arteria que riega el fibroma causando que éste disminuya de tamaño. Se trata de un procedimiento de mínima invasión, lo que significa que sólo se hace una pequeña incisión en la piel y que la paciente está sedada pero consciente. Las embolizaciones son efectuadas por radiólogos intervencionistas, médicos especializados en operaciones de mínima invasión.
 
Primero el radiólogo intervencionista hace una pequeña incisión de menos de un centímetro en la piel de la ingle para insertar un catéter (tubo fino, parecido a un espagueti) en la arteria femoral. Gracias al uso de anestesia local la punción no es dolorosa. Con la ayuda de fluoroscopia (unos rayos x continuos) el radiólogo guía el catéter por la arteria hacia el útero. Luego inyecta diminutos partículas de plástico del tamaño de pequeños granos de arena en la arteria que alimenta el mioma, cortando el flujo sanguíneo hacia el tumor. Una vez este procedimiento se ha terminado, el radiólogo trata la arteria en el otro lado del útero. Después se limpia y venda el sitio donde el catéter se introdujo en la piel.
 
Para la embolización de un mioma la paciente generalmente debe permanecer hospitalizada una noche, ya que se administran analgésicos y otros medicamentos para evitar inflamaciones, dolores y espasmos. A veces la intervención causa fiebre que generalmente se trata con acetaminofeno. Muchas mujeres pueden reanudar su actividad diaria de forma ligera unos días después de la intervención y la mayoría de las mujeres pueden volver a su vida normal en una semana.
 
La embolización como tratamiento para los fibromas se viene usando desde 1995, aunque la embolización de las arterias uterinas no es un procedimiento nuevo. Desde hace más de 20 años los radiólogos intervencionistas utilizan este tratamiento con gran éxito para tratar fuertes hemorragias postparto. Hoy la embolización de miomas se lleva a cabo en hospitales de todo el mundo. Para encontrar un especialista en su zona, por favor acceda a nuestra sección de especialistas.
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¿Qué beneficios tiene la embolización? {#quebeneficios#}
  • Generalmente la paciente debe quedarse hospitalizada solamente una noche después de la intervención
  •  Muchas mujeres pueden reanudar su actividad diaria de forma ligera unos días después de la embolización y la mayoría de las pacientes pueden volver a su vida diaria pasados entre 7 y 10 días
  • En aproximadamente el 90 por ciento de las pacientes tratadas con embolización, las hemorragias excesivas mejoran o incluso cesan
  • La embolización elimina el dolor en un 85% de los casos
  • La embolización puede usarse para tratar fibromas múltiples y de gran tamaño
  • Estudios a medio y largo plazo demuestran que la embolización de miomas uterinos es efectiva y que la tasa de recurrencia en fibromas tratados es baja. Todavía no se han completado los estudios a largo plazo (10 años), pero en un estudio en el cual se siguió a las pacientes durante seis años no hubo ningún caso en el que los miomas embolizados volvieran a crecer.
¿Qué riesgos conlleva la embolización? {#queriesgos#}
La embolización de miomas uterinos es considerada un procedimiento muy seguro. No obstante siempre hay algunos riesgos asociados, como sucede con cualquier otro procedimiento médico. En las horas siguientes al procedimiento la mayoría de las pacientes sufren dolor cólico. Algunas pacientes también presentan fiebre y náuseas. Estos efectos secundarios ceden con tratamiento médico.
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Un reducido número de pacientes sufre infecciones, que generalmente pueden tratarse con antibióticos. En un uno por ciento de las pacientes, existe riesgo de que se produzcan daños en el útero, lo que puede hacer necesaria una histerectomía. Las tasas de complicaciones mencionadas arriba son inferiores a las causadas por histerectomías y miomectomías (extirpación quirúrgica de los miomas).
 
En un reducido número de pacientes se provocado la menopausia como consecuencia de la embolización. La probabilidad para que esto ocurra es mayor cuando la paciente se encuentra cerca de la menopausia antes de la embolización.
 
Las miomectomías (extirpaciones quirúrgicas de fibromas) e histerectomías (extirpaciones quirúrgicas del útero) también conllevan riesgos, como infecciones y hemorragias que pueden hacer necesarias transfusiones. Tras la realización de una miomectomía pueden aparecer adherencias, es decir, que tejidos y órganos se queden pegados, lo que puede causar infertilidad. Además la convalecencia suele ser más lenta tras la realización de una mioectomía abdominal (generalmente se necesitan de uno a dos meses).
 
En cualquier caso no dude en consultar con su médico acerca de cuál es el mejor método para Usted.
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¿Cómo puedo prepararme para la embolización? {#comopuedo#}
Si el radiólogo intervencionista determina que la mejor forma de tratar sus miomas es la embolización, le informará acerca de cómo puede prepararse para la intervención. Generalmente las embolizaciones se llevan a cabo bajo anestesia local y sólo requieren una corta hospitalización. Antes de la intervención se le harán unas revisiones de rutina, incluyendo un análisis de sangre y un electrocardiograma.
 
¿Qué material se usa para la embolización? {#quematerial#}
El radiólogo intervencionista inyecta diminutos partículas de plástico (micropartículas) del tamaño de granos de arena en la arteria que riega de sangre al mioma. Esto corta el flujo sanguíneo y hace que el fibroma disminuya de tamaño. Durante el procedimiento también se trata la arteria del otro lado del útero. Después se limpia y venda el sitio donde el catéter se introdujo en la piel.
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¿Qué siente la paciente durante la embolización? {#quesiente#}
Para la embolización de un mioma la paciente generalmente debe ser hospitalizada durante una o dos noches. Durante el procedimiento e inmediatamente después se recibe tratamiento analgésico, que puede ser controlado por la propia paciente u otras técnicas. Además se prescriben medicamentos antiinflamatorios. Algunas mujeres desarrollan fiebre después de la intervención, lo que en general puede tratarse fácilmente con los remedios adecuados. Muchas mujeres pueden reanudar su actividad diaria de forma ligera unos días después de la intervención y la mayoría de las pacientes pueden volver a su vida diaria en una semana.
 
¿A qué debe prestarse atención después de la intervención? {#aque#}
Generalmente la paciente recibe medicamentos anti-inflamatorios y anticoagulantes subcutáneos durante 48 horas. Una vez que ha dejado el hospital, puede volver a hacer actividades moderadas. Generalmente la paciente puede volver a trabajar en 6 ó 7 días. Un mes y seis meses después de la embolización el radiólogo intervencionista debe volver a examinarla y a los tres o seis meses de la embolización debe hacerse un estudio de resonancia magnética.
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