Cáncer óseo
Tratamientos no quirúrgicos para el cáncer óseo metastásico
Resumen
Prevalencia
Síntomas
Diagnóstico
- Biopsia por punción
- Biopsia con aguja gruesa
Tratamientos
- Ablación con radiofrecuencia
- Vertebroplastia
Tratamiento de las complicaciones del cáncer
- Tratamiento del dolor
- Tratamiento de las hemorragias
Nuevos tratamientos contra el cáncer
- Quimioterapia “magnética”
- Terapia génica
Bibliografía
TRATAMIENTOS NO QUIRURGICOS PARA EL CANCER OSEO METASTATICO
Los procedimientos llevados a cabo por los radiólogos intervencionistas se usan cada vez más para reducir el dolor y mejorar así la calidad de vida de los pacientes con cáncer. Los radiólogos intervencionistas usan rayos x, ultrasonidos y otras técnicas de diagnóstico por imagen para introducir agujas y otras diminutas herramientas en el cuerpo del paciente y llevarlas hasta el tumor. La radiología intervencionista ofrece intervenciones para tratar el cáncer y mitigar el dolor causado por él, así como para diagnosticarlo sin necesidad de una biopsia quirúrgica.
RESUMEN
Los huesos son el tercer sitio más común en el que se producen metástasis. Cada año se registran más de 100.000 casos de cáncer de huesos en Europa. El cáncer óseo metastásico aparece cuando células cancerígenas provenientes de otra localización llegan a la médula ósea a través del flujo sanguíneo, empiezan a multiplicarse y forman sus propios vasos sanguíneos para abastecerse con sustancias nutritivas y oxígeno. A través de este sistema sanguíneo las células pueden crecer y multiplicarse aún más rápidamente.
La metástasis puede deteriorar el hueso, carcomiéndolo por dentro de tal forma que se vuelve frágil y muy doloroso. El reemplazo de sustancia ósea por células tumorales hace que los nervios alrededor del tumor envíen señales de dolor al cerebro. Si no se trata este hueso, tarde o temprano la metástasis puede causar una fractura, empeorando considerablemente la calidad de vida del paciente. Esto pasa sobre todo con los huesos largos de las extremidades, ya que una fractura en esta zona puede abolir la movilidad del miembro. En estos casos puede ser necesario llevar a cabo una intervención quirúrgica para restaurar la función de la extremidad afectada. Sin embargo, los huesos más frecuentemente implicados son las costillas, la pelvis y la columna vertebral.
En la mayoría de los casos el tratamiento no es curativo, sino paliativo; ya que disminuye el dolor, frena la destrucción del hueso y mejora el funcionamiento de las partes del cuerpo afectadas de metástasis. Para el tratamiento de las metástasis óseas los radiólogos intervencionistas pueden usar dos técnicas de ablación térmica: la ablación con radiofrecuencia o la crioablación. En ambos casos se desensibiliza el hueso, matando a los nervios cercanos a la metástasis. Las fracturas vertebrales se pueden tratar también con un procedimiento llamado vertebroplastia, en la cual se inyecta cemento óseo en la vértebra destruida.
PREVALENCIA
Los huesos son el tercer sitio donde más comúnmente se producen metástasis. Cada año se registran más de 100.000 casos de cáncer de hueso en Europa. En el 75% de los casos, el tumor primario está en el pecho, próstata, pulmones o riñones.
SINTOMAS
Dolor, en el 70% de los casos
- fracturas óseas
- compresión de la médula espinal
DIAGNOSTICO
Hay varios tipos de exámenes que pueden ayudar en el diagnóstico del cáncer, como la analítica sanguínea, exámenes físicos y una serie de técnicas de diagnóstico por imagen. Entre éstas últimas se encuentran la radiografía (radiografía de tórax, mamografía, etc.), tomografía computerizada, resonancia magnética y ecografía. No obstante generalmente debe llevarse a cabo una biopsia para el diagnóstico final. En una biopsia se extrae una muestra de tejido de la zona anormal o el tumor para que la pueda examinar un anatomopatólogo.
Los anatomopatólogos y otros especialistas son capaces de determinar, examinando estas muestras de tejido, de qué tipo de cáncer se trata y si es más probable que sea de crecimiento lento o rápido. Esta información es importante para poder decidir el mejor tipo de tratamiento. A veces es necesario llevar a cabo una intervención quirúrgica para obtener la muestra de tejido requerida para una biopsia. No obstante en la mayoría de los casos se puede obtener una muestra sin cirugía gracias a técnicas de radiología intervencionista.
La biopsia por punción, también llamada biopsia guiada por imagen, generalmente se lleva a cabo usando fluoroscopia (rayos x continuos en tiempo real), tomografía computerizada, ecografía o resonancia magnética. En muchos casos, el radiólogo usa instrumentos que le permiten visualizar una zona del cuerpo desde varios ángulos. Estos equipos “estereotácticos” le ayudan a determinar la ubicación exacta del tejido anormal.
La biopsia por punción generalmente es un procedimiento ambulatorio con muy pocas complicaciones. Sólo en un un0 por ciento de los casos el paciente sufre una hemorragia o infección. En aproximadamente el 90 por ciento de las biopsias por punción se logra obtener suficiente tejido para que el anatomopatólogo pueda determinar si el tejido es anormal.
Ventajas de la biopsia por punción:
- Con la ayuda de las técnicas de diagnóstico por imagen se puede extirpar una muestra de la zona afectada sin lesionar los tejidos adyacentes, como órganos vitales y vasos sanguíneos.
- El paciente no sufre el dolor, las cicatrices ni las complicaciones asociadas con la cirugía abierta.
El tiempo que el paciente necesita para recuperarse de la intervención generalmente es más corto que después de una cirugía, permitiéndole reanudar su actividad diaria más rápidamente.
Para esta técnica se usa una aguja especial que permite al radiólogo obtener una mayor muestra de tejido. Las biopsias con aguja gruesa se suelen hacer para obtener muestras de de tejido de masas tumorales. Una técnica parecida, la punción-aspiración con aguja fina (PAAF), también puede usarse para extraer células de un tumor o examinar líquidos que se han acumulado en alguna parte del cuerpo. A veces estos depósitos de líquidos pueden drenarse a través de un catéter, por ejemplo cuando se ha detectado una infección.
Muchos de los procedimientos que la radiología intervencionista ofrece para el diagnóstico y tratamiento del cáncer pueden llevarse a cabo de forma ambulatoria o sólo requieren un período corto de hospitalización.
En muchos casos estos procedimientos
• Ofrecen nuevas formas de tratamiento
• Son menos dolorosas y debilitan menos al paciente
• Permiten una convalecencia más rápida
• Causan menos complicaciones y efectos secundarios
TRATAMIENTOS PARA EL CANCER DE HUESO
- Ablación por radiofrecuencia (ARF)
La ablación por radiofrecuencia ofrece un tratamiento no quirúrgico y localizado para los tumores en el cual se eliminan células tumorales con la ayuda de calor sin dañar a las células sanas. Al tratarse de un tratamiento localizado, no provoca efectos secundarios sistémicos y puede llevarse a cabo sin afectar el estado general del paciente. En la mayoría de los casos, los pacientes tratados con ARF pueden reanudar su actividad diaria en unos pocos días.
Para llevar a cabo una ablación por radiofrecuencia el radiólogo intervencionista primero introduce una aguja fina a través de la piel hasta llegar al tumor. Luego hace pasar una corriente de radiofrecuencia por la aguja, lo que produce gran calor en la punta. Este calor se transmite al tejido tumoral, quemando las células cancerígenas. A pesar de que el tejido cancerígeno muerto se encoge, el hueso que ha sido dañado por las células tumorales no vuelve a crecer.
Eficacia
Los estudios preliminares han demostrado que la ARF reduce considerablemente el dolor causado por el cáncer metastásico en el 90 por ciento de los pacientes que no respondieron o no fueron considerados aptos para otros tipos de tratamiento. En estos estudios hubo muy pocos pacientes que sufrieran efectos secundarios o complicaciones. Así, la seguridad y efectividad de este tratamiento en grupos de pacientes seleccionados ya ha sido demostrada. Se está llevando a cabo un ensayo clínico en varios centros para investigar más detenidamente el papel que la ARF puede tener en el tratamiento de las metástasis óseas dolorosas. En el futuro, posiblemente sea recomendable llevar a cabo una comparación directa entre la ARF y la radioterapia.
Beneficios de la ARF
• Puede llevarse a cabo con sedación o anestesia general
• Es bien tolerada. La mayoría de los pacientes puede reanudar su actividad diaria el día siguiente, si bien pueden sentirse cansados durante varios días
• Puede repetirse en caso es necesario
• Puede combinarse con otros tratamientos
• Puede aliviar el dolor de muchos pacientes de cáncer
La columna vertebral es uno de los sitios dónde más frecuentemente aparecen metástasis. Las vértebras afectadas por un tumor pueden volverse muy dolorosas e incluso fracturarse. Sólo se recomienda llevar a cabo una intervención quirúrgica para reconstruir la vértebra fracturada si el tumor comprime la médula espinal o provoca inestabilidad de la columna vertebral. La vertebroplastia es un procedimiento ambulatorio que se lleva a cabo bajo anestesia local.
Primero el radiólogo intervencionista introduce una aguja fina a través de una pequeña incisión en la espalda. Utilizando la fluoroscopia (imágenes de rayos X continuas en tiempo real) para guiarse, el radiólogo conduce esta aguja hasta la vértebra fracturada. Luego inyecta cemento óseo en la vértebra. El cemento óseo se endurece en unos 15 minutos, con lo que el paciente recupera la movilidad.
La vertebroplastia alivia considerablemente el dolor de espalda, evitando que la vértebra siga fracturándose y devuelve al paciente la movilidad. No sólo proporciona un rápido alivio del dolor, sino que se trata de un alivio a largo plazo. Además en diferentes estudios se ha demostrado que la vertebroplastia tiene un bajo índice de complicaciones.
TRATAMIENTOS PARA LAS COMPLICACIONES CAUSADAS POR CANCER
Existen también diversas técnicas de radiología intervencionista para tratar las complicaciones relacionadas con el cáncer, como dolor, hemorragias, obstrucción de órganos vitales, coágulos sanguíneos e infecciones. Aunque estos tratamientos no curan el cáncer, pueden aliviar los dolores, aumentar la esperanza de vida y mejorar la calidad de vida del paciente.
El tratamiento del dolor es uno de los aspectos más importantes en el tratamiento de cáncer, ya que el dolor no sólo afecta la calidad de vida del paciente y su capacidad de llevar una vida normal, sino que también disminuye su tolerancia frente a los tratamientos necesarios contra el cáncer. En muchos casos el paciente sufre dolor debido a que el tumor ha crecido invadiendo nervios y tejidos adyacentes. Así, por ejemplo, en casos de cáncer de páncreas o de estómago el dolor puede deberse a la propagación del tumor hacia una red de nervios y vasos sanguíneos abdominales llamada plexo celíaco. Para tratar el dolor el radiólogo intervencionista introduce un catéter o agujas en la zona afectada y administra alcohol mezclado con anestésico local u otros agentes para destruir los nervios que causan el dolor.
Una complicación particularmente dolorosa aparece cuando la propagación del cáncer (metástasis) afecta a los huesos. En un tratamiento llamado embolización el radiólogo intervencionista puede inyectar partículas del tamaño de granos de arena en la arteria que riega el tumor, dando lugar a un coágulo que disminuye el riego sanguíneo, reduciendo así el dolor y la probabilidad de que el hueso se fracture.
- Tratamiento de hemorragias
Cuando un cáncer se expande hacia vasos sanguíneos puede causar hemorragias. El radiólogo intervencionista puede acceder a los vasos afectados a través de un catéter, embolizándolos para crear un coágulo que detenga la hemorragia.
LOS TRATAMIENTOS DEL FUTURO
La radiología intervencionista tiene un papel importante en el desarrollo de técnicas que podrían mejorar el tratamiento del cáncer en el futuro, por ejemplo el uso de partículas magnéticas para atraer los medicamentos al tumor y la introducción de material genético para combatir o prevenir la formación de tumores, lo que se conoce como terapia génica. Aunque estas técnicas aún están en fase de ensayo, ofrecen nuevas esperanzas en la lucha contra el cáncer.
- Quimioterapia magnética
Actualmente la radiología intervencionista está desarrollando una nueva técnica en la cual se usan partículas magnéticas para atraer los medicamentos a los tumores. En este procedimiento minúsculas partículas magnéticas se unen a los fármacos quimioterápicos para ser luego introducidas en el vaso sanguíneo que alimenta al tumor. Se coloca entonces un imán de tierras raras por encima del paciente, en la zona del tumor, que atrae las partículas junto con los medicamentos haciendo que salgan del vaso y se introduzcan en el tumor.
Aunque la quimioterapia magnética aún está en fase de ensayo, los primeros estudios han dado resultados prometedores. Los médicos esperan que esta técnica podrá aumentar la eficacia de la quimioterapia evitando al mismo tiempo algunos de sus efectos secundarios, como las nauseas y la pérdida de pelo.
- Terapia génica
En los últimos años, el conocimiento científico en materia genética ha avanzado mucho. Los genes, las unidades básicas de la herencia, juegan un papel en la formación de tumores. Estos nuevos conocimientos permiten a los científicos actuar sobre el material genético de los pacientes para combatir o prevenir el cáncer. Aunque la terapia génica aún está en fase experimental, los científicos esperan que en el futuro se pueda usar para
- Introducir genes que combaten el cáncer en las células del sistema inmunitario del paciente para que puedan luchar mejor contra la enfermedad
- Extraer células cancerígenas del cuerpo y modificarlas genéticamente para que el sistema inmunitario del paciente las combata con más fuerza. Las células cancerígenas así modificadas actuarían como una especie de vacuna contra el cáncer.
- Reemplazar los genes que causan el desarrollo de cáncer por genes “sanos”
- Inyectar genes en el tumor que lo hagan más susceptible a la quimioterapia u otros antitumorales
- Hacer que la médula y los otros órganos del paciente sean más resistentes frente a la quimioterapia. De esta manera ésta sólo mataría a las células cancerígenas y no al tejido sano.
Uno de los retos para la terapia génica es encontrar maneras seguras y eficaces de hacer llegar los genes o las células genéticamente modificadas al sitio del tumor. Se espera que los radiólogos intervencionistas asuman un papel importante en esta nueva tecnología gracias a sus conocimientos en el uso de rayos x y otras técnicas de imagen que les permiten manejar catéteres y otros instrumentos dentro del cuerpo del paciente.
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