Cáncer renal
Tratamientos de mínima invasión
Información general
Prevalencia y factores de riesgo
Síntomas
Diagnóstico
- Biopsia por punción
- Biopsia por punción con aguja gruesa
Tratamientos para el cáncer de riñón
- Ablación por radiofrecuencia
- Crioterapia
Tratamientos para carcinomas renales avanzados
- Embolización arterial
- Cirugía
- Quimioterapia
- Terapia biológica e inmunoterapia
Tratamientos para las complicaciones relacionadas con el cáncer
- Tratamiento del dolor
- Tratamiento de las hemorragias
- Tratamiento de la obstrucción de órganos e infecciones
- Tratamiento de los trombos
Nuevos tratamientos contra el cáncer
- Terapia magnética
- Terapia génica
Bibliografía
Tratamientos de mínima invasión
Los procedimientos de radiología intervencionista se usan cada vez más en el tratamiento del cáncer. Los radiólogos intervencionistas son expertos en el uso de rayos x, ultrasonidos y otras técnicas de diagnóstico por imagen que ayudan a guiar finos tubos (catéteres) y otros dispositivos a través de los vasos sanguíneos hasta la zona donde esté el tumor. Algunos de estos procedimientos permiten tratar el tumor, otros sirven para aliviar el dolor y otros hacen posible un diagnóstico preciso sin necesidad de una biopsia quirúrgica.
Información general
Los tumores renales representan el octavo cáncer más común en los hombres y el décimo más común en las mujeres. El cáncer renal más frecuente es el carcinoma, un tipo de tumor que se forma en el revestimiento de los túbulos renales responsables de filtrar la sangre y producir la orina. Alrededor del 85% de los tumores renales son carcinomas de células renales. Cuando el cáncer renal se propaga, suele afectar a los ganglios linfáticos cercanos, pulmones, huesos, hígado o el otro riñón. Cuando el tumor no ha pasado a otros órganos, lo más probable es que se pueda curar mediante la extirpación quirúrgica.
Desgraciadamente algunos pacientes no pueden someterse a una operación quirúrgica debido a su estado de salud. Para este tipo de pacientes los radiólogos intervencionistas ofrecen opciones menos invasivas mediante procedimientos de mínima invasión guiados por técnicas de imagen. Estos tratamientos también son una buena opción para los pacientes con carcinoma renal avanzado o metastásico. Generalmente, ni la quimioterapia ni la radioterapia son efectivas frente al cáncer de riñón.
Prevalencia y factores de riesgo
Cada año más de 30.000 europeos padecen cáncer renal– muchos de ellos no tienen síntomas. Generalmente, se trata de personas mayores de 40 años, y afecta al doble de hombres que de mujeres.
Otros factores de riesgo son
• Consumo de tabaco
• Obesidad
• Hipertensión
• Diálisis de larga duración
• Síndrome de Von Hippel-Lindau
Síntomas
La prevalencia del cáncer renal está en aumento. Además, gracias a las nuevas tecnologías de diagnóstico por imagen los pequeños tumores asintomáticos se detectan cada vez más. En muchos casos son pequeños tumores que no causan síntomas, pero se detectan gracias a tomografías computerizadas, resonancias magnéticas o ecografías que se llevan a cabo por otras razones, como exámenes estándar que se hacen cuando el paciente acude a urgencias. Generalmente, estos pequeños tumores son los mejores candidatos para el tratamiento no-quirúrgico.
Los síntomas del cáncer renal incluyen
• Sangre en la orina
• Dolor persistente en el costado
• Pérdida de peso
• Una masa o bulto en el costado
• Fiebre
• Fatiga
Diagnóstico
Existen muchas técnicas para el diagnóstico del cáncer renal. Además del examen físico, análisis de orina y de sangre, se pueden hacer tomografías computerizadas, resonancias magnéticas y ecografías con las que se visualiza el interior del cuerpo para determinar si el paciente sufre de un tumor. Mediante una biopsia por punción guiada por imagen pueden extraerse muestras de tejido para determinar si un tumor es maligno. En el momento del diagnóstico, entre el 25% y el 30% de los pacientes ya ha desarrollado tumores metastásicos.
En una biopsia se extrae una muestra de tejido de la zona anormal o el tumor para que la pueda examinar un anatomopatólogo. Los anatomopatólogos y otros especialistas son capaces de determinar, examinando estas muestras de tejido, de qué tipo de cáncer se trata y si es más probable que sea de crecimiento lento o rápido. Esta información es importante para poder decidir el mejor tipo de tratamiento. A veces es necesario llevar a cabo una intervención quirúrgica para obtener la muestra de tejido requerida para una biopsia. No obstante en la mayoría de los casos se puede obtener una muestra sin cirugía gracias a técnicas de radiología intervencionista.
Biopsia por punción
La biopsia por punción, también llamada biopsia guiada por imagen, generalmente se lleva a cabo usando fluoroscopia (rayos x continuos), tomografía computerizada, ecografía o resonancia magnética. Las imágenes producidas por los equipos “estereotácticos” permiten al radiólogo ver la parte del cuerpo en cuestión desde varios ángulos y le ayudan a determinar la ubicación exacta del tejido anormal.
La biopsia por punción generalmente es un procedimiento ambulatorio con muy pocas complicaciones. Sólo en un un0 por ciento de los casos el paciente sufre una hemorragia o infección. En aproximadamente el 90 por ciento de las biopsias por punción se logra obtener suficiente tejido para que el anatomopatólogo pueda determinar si el tejido es anormal.
Ventajas de la biopsia por punción:
- Con la ayuda de las técnicas de diagnóstico por imagen se puede extirpar una muestra de la zona afectada sin lesionar los tejidos adyacentes, como órganos vitales y vasos sanguíneos.
- El paciente no sufre el dolor, las cicatrices ni las complicaciones asociadas con la cirugía abierta.
- El tiempo que el paciente necesita para recuperarse de la intervención generalmente es más corto que después de una cirugía, permitiéndole reanudar su actividad diaria más rápidamente.
 |
Imagen de tomografía computerizada en la que se observa una aguja introducida en un pulmón para extraer una muestra de tejido. |
Haga clic en la imagen para ampliarla.
Biopsia por punción con aguja gruesa
Para esta técnica se usa una aguja especial que permite al radiólogo obtener una mayor muestra de tejido. Esta técnica presenta las siguientes ventajas
• Es menos dolorosa y el paciente se recupera más rápidamente que después de una biopsia quirúrgica
• Evita las cicatrices y desfiguraciones que pueden resultar de biopsias quirúrgicas
Una técnica parecida, la punción-aspiración con aguja fina (PAAF), también puede usarse para extraer células de un tumor o examinar líquidos que se han acumulado en alguna parte del cuerpo. A veces estas acumulaciones de líquidos pueden drenarse a través de un catéter, por ejemplo cuando se ha detectado una infección.
Muchos de los procedimientos que la radiología intervencionista ofrece para el diagnóstico y tratamiento del cáncer pueden llevarse a cabo de forma ambulatoria o sólo requieren un corto período de hospitalización.
En muchos casos estos procedimientos
• Ofrecen nuevas formas de tratamiento
• Son menos dolorosos y debilitan menos al paciente
• Permiten una convalecencia más rápida
• Causan menos complicaciones y efectos secundarios
Tratamientos
Como expertos vasculares los radiólogos intervencionistas pueden usar el sistema vascular para hacer llegar tratamientos al tumor. Así pueden combatir el cáncer desde dentro sin perjudicar otras partes del cuerpo. En el caso del cáncer de riñón los radiólogos intervencionistas se sirven de la ablación termal y la terapia con láser. Aunque en estos tratamientos se utilizan métodos ya reconocidos, sus efectos a largo plazo están aún siendo evaluados.
El tratamiento convencional para el cáncer renal sin metástasis es la extirpación quirúrgica por parte de un urólogo. No obstante, en algunos pacientes es recomendable un tratamiento de mínima invasión que conserve el riñón, como en casos en los que el paciente sólo tenga un riñón o presente alto riesgo quirúrgico, enfermedades subyacentes, múltiples tumores recurrentes o función renal comprometida. Los radiólogos intervencionistas pueden tratar estos pacientes con tratamientos nuevos y menos invasivos, usando agujas especiales para eliminar el cáncer. En estos casos el urólogo y el radiólogo intervencionista cooperan en un equipo multidisciplinar para determinar si una ablación percutánea puede hacerse de forma segura y eficiente.
- Ablación por radiofrecuencia (ARF)
La ablación por radiofrecuencia es un tratamiento local no-quirúrgico para tumores renales inoperables que permite matar las células cancerígenas mediante el uso de calor sin dañar los tejidos sanos. Al tratarse de un tratamiento localizado, no provoca efectos secundarios sistémicos y puede llevarse a cabo sin afectar el estado general del paciente. En la mayoría de los casos, los pacientes tratados con ARF pueden reanudar su actividad diaria en unos pocos días.
Para llevar a cabo una ablación por radiofrecuencia el radiólogo intervencionista primero introduce una fina aguja a través de la piel hasta llegar al tumor. Luego hace pasar una corriente de radiofrecuencia por la aguja, lo que produce gran calor en la punta. Este calor se transmite al tejido tumoral, quemando las células cancerígenas. El tejido muerto se encoge después, formando una cicatriz interna.
|

|

|

|
| |
Click on images to enlarge.
|
|
La ablación por radiofrecuencia
• Es más eficaz cuando el tumor renal es de pequeño tamaño (5cm o menos)
• Puede llevarse a cabo bajo anestesia local o bajo anestesia general
• Se tolera bastante bien. La mayoría de los pacientes puede reanudar sus actividades diarias en pocos días
• Puede repetirse si es necesario
• Puede combinarse con otros tratamientos
Eficicacia
Si el tumor es pequeño, la ablación por radiofrecuencia puede hacer que disminuya o incluso desaparezca. Aunque los primeros resultados son esperanzadores, aún faltan estudios a largo plazo para determinar el papel que este tratamiento puede jugar en el tratamiento de los tumores renales pequeños. Actualmente se está estudiando el índice de supervivencia a largo plazo.
Debido a que se trata de un tratamiento local que no perjudica el tejido sano, la ARF puede repetirse cuantas veces haga falta para asegurar una buena calidad de vida para el paciente. Es un tratamiento seguro con un bajo índice de complicaciones que desde hace algunos años se está ofreciendo cada vez en un mayor número de hospitales.
Riesgos
Los riesgos asociados a la ARF son parecidos a los de una biopsia, es decir puede causar hemorragias localizadas y algo de dolor. Las hemorragias que precisan tratamiento son poco comunes, en parte porque el calor producido por las ondas de radiofrecuencia cauteriza el tejido, minimizando el riesgo de hemorragia. El aumento de temperatura en el tumor puede causar que algunas estructuras adyacentes se calienten también, lo que puede resultar en ligeros daños al tejido sano. Esto se puede evitar mediante un examen cuidadoso de la ubicación y el tamaño del tumor antes de la intervención. Aquellos tumores cercanos a órganos como el intestino a veces no pueden tratarse mediante ARF, o bien puede ser preciso llevar a cabo procedimientos especiales antes del tratamiento, como la inyección de un líquido que cree una distancia segura entre el tumor a tratar y el órgano.
 |
Los radiólogos intervencionistas se sirven de ecografías para hacer llegar la terapia directamente al tumor. |
Haga clic en la imagen para ampliarla.
La crioablación funciona de forma parecida a la ARF. En ella también se administra energía con una sonda que se introduce en el tumor a través de la piel. A diferencia de la ARF, que mata los tumores con calor, la crioablación se sirve de frío extremo para congelarlos. Se trata de una técnica que los urólogos vienen usando desde hace muchos años, pero gracias a que cada vez las agujas son más finas, los radiólogos intervencionistas hoy pueden llevar a cabo esta técnica a través de una pequeña incisión en la piel sin necesidad de una intervención quirúrgica. Se forma una esfera de hielo alrededor de la sonda que va creciendo de tamaño y destruye las células cancerígenas.
Los estudios preliminares sugieren que la crioablación es tan eficaz como la ablación por radiofrecuencia para el tratamiento de pequeños tumores renales. Actualmente la decisión acerca de la terapia a usar depende de la disponibilidad de la tecnología necesaria y de los conocimientos del equipo sanitario.
Tratamientos para carcinomas renales avanzados
En muchos casos los carcinomas renales avanzados son de gran tamaño e invaden órganos y vasos adyacentes. Pueden incluso propagarse a través de los vasos hasta llegar al corazón. Algunos pacientes con tumores avanzados no pueden someterse a una intervención quirúrgica. Para estos pacientes la embolización arterial es una alternativa de tratamiento.
Para una embolización el radiólogo intervencionista introduce un tubo muy fino (catéter) a través de una arteria en la ingle y lo guía hacia la arteria renal que alimenta al riñón y con ello al tumor. Luego el médico inyecta pequeñas partículas o un líquido especial en la arteria para ocluir el flujo sanguíneo hacia el riñón. Gracias a este bloqueo del flujo sanguíneo, el tumor deja de recibir el oxígeno y sustancias nutritivas que necesita y disminuye de tamaño.
Haga clic en las imágenes para amplarlas.
En algunos pacientes la embolización arterial puede lograr que el tumor disminuya considerablemente de tamaño, con lo que el paciente puede someterse a una operación quirúrgica. En otros casos la embolización elimina los síntomas relacionados con el tumor y así mejora la calidad de vida del paciente.
La embolización arterial también se usa para facilitar la extirpación quirúrgica de algunos tumores de gran tamaño, ya que al cortar el riego sanguíneo al tumor disminuye el riesgo de hemorragias y necesidad de transfusiones durante la intervención quirúrgica. De forma similar, también se puede utilizar esta técnica para facilitar la ablación de grandes tumores. La reducción del riego sanguíneo al tumor hace que las ablaciones (ablación por radiofrecuencia o crioablación) sean más seguras y más eficaces.
Nefrectomía radical:
El cáncer renal puede tratarse con una nefrectomía radical, es decir, la extirpación quirúrgica del riñón entero incluyendo la glándula suprarrenal y algunos de los tejidos que lo rodean. También pueden extirparse algunos de los ganglios linfáticos cercanos al riñón.
Nefrectomía simple: En su fase temprana el cáncer renal a veces puede tratarse mediante una nefrectomía simple, es decir, la extirpación del riñón sin implicar a estructuras vecinas.
Nefrectomía parcial:
Una nefrectomía parcial es la extirpación quirúrgica de la parte del riñón afectada por el tumor. Este procedimiento también puede aplicarse cuando el paciente tiene sólo un riñón o cuando el cáncer afecta a ambos riñones. Sin embargo, esta técnica solo es factible en casos de tumores pequeños.
- Terapia biológica e inmunoterapia
La terapia biológica es una terapia sistémica que se sirve de las habilidades naturales del cuerpo, como por ejemplo el sistema inmunitario, para luchar contra el cáncer. Se inyectan sustancias en el sistema sanguíneo para que lleguen a las células de todo el cuerpo. Las posibilidades de supervivencia de los pacientes con cáncer renal inoperable han aumentando sustancialmente gracias a avances recientes en el campo de la inmunoterapia.
La quimioterapia es una terapia sistémica en la cual se inyectan fármacos en el flujo sanguíneo para que puedan llegar a todo el cuerpo. Desgraciadamente, estos fármacos son poco eficaces contra el cáncer renal.
Tratamientos para las complicaciones relacionadas con el cáncer
Tratamientos para las complicaciones relacionadas con el cáncer
Existen también diversas técnicas de radiología intervencionista para tratar las complicaciones relacionadas con el cáncer, como dolor, hemorragias, obstrucción de órganos vitales, coágulos sanguíneos e infecciones. Aunque estos tratamientos no curan el cáncer, pueden aliviar los dolores, aumentar la esperanza de vida y mejorar la calidad de vida del paciente.
El tratamiento del dolor es uno de los aspectos más importantes en el tratamiento de cáncer, ya que el dolor no sólo afecta la calidad de vida del paciente y su capacidad de llevar una vida normal, sino que también disminuye su tolerancia frente a los tratamientos necesarios contra el cáncer. En muchos casos el paciente sufre dolor debido a que el tumor ha crecido invadiendo nervios y tejidos adyacentes. Para tratar este tipo de dolor el radiólogo intervencionista introduce un catéter o una aguja en la zona afectada a través de la cual administra alcohol, calor u otro agente que destruye el tumor responsable del dolor.
Una complicación particularmente dolorosa aparece cuando el cáncer da lugar a tumores metastásicos en los huesos. En un tratamiento llamado embolización el radiólogo intervencionista puede inyectar a través de un catéter partículas del tamaño de granos de arena en la arteria que riega el tumor, dando lugar a un coágulo que disminuye el riego sanguíneo, reduciendo así el dolor y la probabilidad de que el hueso se fracture. Además el radiólogo intervencionista puede administrar energía de radiofrecuencia para calentar y así matar la parte del tumor responsable del dolor.
- Tratamiento de las hemorragias
Cuando un cáncer se expande hacia vasos sanguíneos puede causar hemorragias. El radiólogo intervencionista puede acceder a los vasos afectados a través de un catéter, embolizándolos para crear un coágulo que detenga la hemorragia.
- Tratamiento de la obstrucción de órganos e infecciones
El cáncer puede obstruir el flujo de diversos fluidos orgánicos, como orina o bilis, por lo que estos líquidos se acumulan en el cuerpo. Si no se tratan, este tipo de obstrucciones son dolorosas, y pueden dar lugar a una infección o incluso al fallo completo del órgano. Con la ayuda de técnicas de diagnóstico por imagen el radiólogo intervencionista puede introducir un catéter en el cuerpo del paciente para drenar el líquido. En muchos casos se introduce una pequeña malla llamada stent en el órgano para re-abrir la obstrucción y permitir el drenaje interno del líquido.
|
|
Se usan pequeña mallas metálicas llamadas stents para re-abirir órganos obstruidos y drenar los líquidos accumulados.
|
Tratamiento de los coágulos sanguíneos
Un efecto secundario común del cáncer y de los tratamientos que se emplean contra el cáncer es la formación de coágulos sanguíneos (émbolos), que pueden incluso ser mortales si se desplazan hacia el cerebro, los pulmones o el corazón. La radiología intervencionista ofrece dos tratamientos que pueden reducir el riesgo que representan los coágulos de sangre:
Trombolisis intra-arterial
En esta técnica el radiólogo intervencionista guía un catéter a través de los vasos sanguíneos hasta llegar al lugar del coágulo, donde inyecta diferentes fármacos que lo disuelven.
Colocación de un filtro
Esta técnica se usa con frecuencia cuando se detecta un coágulo en los vasos de las piernas (es lo que se conoce como trombosis venosa profunda). El radiólogo intervencionista coloca un pequeño filtro en la vena cava, el vaso que recibe la sangre de las extremidades inferiores y la lleva hasta el corazón. Si un coágulo se moviliza de la vena de la pierna, este filtro puede atraparlo antes de que pueda llegar al corazón.
Los tratamientos del futuro
La radiología intervencionista tiene un papel importante en el desarrollo de técnicas que podrían mejorar el tratamiento del cáncer en el futuro, por ejemplo el uso de partículas magnéticas para atraer los medicamentos al tumor y la introducción de material genético para combatir o prevenir la formación de tumores, lo que se conoce como terapia génica. Aunque estas técnicas aún están en fase de ensayo, ofrecen nuevas esperanzas en la lucha contra el cáncer.
Actualmente la radiología intervencionista está desarrollando una nueva técnica en la cual se usan partículas magnéticas para atraer los medicamentos a los tumores. En este procedimiento minúsculas partículas magnéticas se unen a los fármacos quimioterápicos para ser luego introducidas en el vaso sanguíneo que alimenta al tumor. Se coloca entonces un imán de tierras raras por encima del paciente, en la zona del tumor, que atrae las partículas junto con los medicamentos haciendo que salgan del vaso y se introduzcan en el tumor.
Aunque la quimioterapia magnética aún está en fase de ensayo, los primeros estudios han dado resultados prometedores. Los médicos esperan que esta técnica podrá aumentar la eficacia de la quimioterapia evitando al mismo tiempo algunos de sus efectos secundarios, como las nauseas y la pérdida de pelo.
En los últimos años, el conocimiento científico en materia genética ha avanzado mucho. Los genes, las unidades básicas de la herencia, juegan un papel en la formación de tumores. Estos nuevos conocimientos permiten a los científicos actuar sobre el material genético de los pacientes para combatir o prevenir el cáncer. Aunque la terapia génica aún está en fase experimental, los científicos esperan que en el futuro se pueda usar para
• Introducir genes que combaten el cáncer en las células del sistema inmunitario del paciente para que puedan luchar mejor contra la enfermedad
• Extraer células cancerígenas del cuerpo y modificarlas genéticamente para que el sistema inmunitario del paciente las combata con más fuerza. Las células cancerígenas así modificadas actuarían como una especie de vacuna contra el cáncer.
• Reemplazar los genes que causan el desarrollo de cáncer por genes “sanos”
• Inyectar genes en el tumor que lo hagan más susceptible a la quimioterapia u otros antitumorales
• Hacer que la médula y los otros órganos del paciente sean más resistentes frente a la quimioterapia. De esta manera ésta sólo mataría a las células cancerígenas y no al tejido sano.
Uno de los retos para la terapia génica es encontrar maneras seguras y eficaces de hacer llegar los genes o las células genéticamente modificadas al sitio del tumor. Se espera que los radiólogos intervencionistas asuman un papel importante en esta nueva tecnología gracias a sus conocimientos en el uso de rayos x y otras técnicas de imagen que les permiten manejar catéteres y otros instrumentos dentro del cuerpo del paciente.
Bibliografía
1. American Foundation for Urologic Disease.
2. National Kidney Cancer Association. www.curekidneycancer.org
3. Kidney Cancer Association. www.kcuk.org/Links
4. Hwang JJ, Walther MM, Pautler SE, et al. Radio frequency ablation of small renal tumors: intermediate results. J Urol 2004;
171:1814-8.
5. Su LM, Jarrett TW, Chan DY, Kavoussi LR, Solomon SB. Percutaneous computed tomography-guided radiofrequency
ablation of renal masses in high surgical risk patients: preliminary results. Urology 2003; 61(suppl 1):26-33.
6. Gervais DA, McGovern FJ, Arellano RS, McDougal WS, Mueller PR. Renal cell carcinoma: clinical experience and technical
success with radiofrequency ablation of 42 tumors. Radiology 2003; 226:417-424.
7. Shingleton WB, Sewell PE Jr. Cryoablation of renal tumors in patients with solitary kidneys. BJU International 2003; 92:237-
239.
En parte tomado de www.SIRWEB.org
editado por Prof. A.Hatzidakis
Mayo de 2005
|