
Shunt transyugular intrahepático porto-sistémico (TIPS)
¿Qué es un TIPS?
¿Qué enfermedades se pueden tratar con un TIPS?
¿Qué riesgos y complicaciones hay?
¿Cómo puedo prepararme para la colocación de un TIPS?
¿Cómo se coloca un TIPS?
¿Qué siente el paciente durante el procedimiento?
¿Qué pasa después de la intervención?
¿A qué debe prestarse atención después de la intervención?
¿Qué es un shunt transyugular intrahepático porto sistémico?
La forma más sencilla de explicar qué es un shunt transyugular intrahepático porto sistémico (o TIPS, como se conoce por sus iniciales en inglés) es explicar los diferentes términos por separado.
Transyugular se refiere a que la comunicación (shunt o stent) se crea con la ayuda de una aguja muy larga y fina que el radiólogo introduce en la vena yugular del cuello del paciente. A través de esta aguja pasa una fina guía hasta llegar a las venas del hígado. Por encima de la guía el radiólogo introduce un catéter (un tubo de plástico largo y fino) en el cuerpo del paciente.
Intrahepático: Una vez el radiólogo ha introducido el catéter en el cuerpo del paciente, lo avanza hasta el hígado a través de las venas hepáticas. Después extrae la guía e introduce una larga aguja con extremo curvo.
Portosistémico: La aguja se empuja desde la vena hepática (o sistémica) hasta la cercana vena porta. Es esta vena porta la que, debido a una enfermedad hepática, ha quedado parcialmente ocluida y causa la elevada presión sanguínea en esta zona del cuerpo.
Shunt: Una vez la aguja ha perforado la vena hepática y la vena porta, se pasa una guía por dentro de la aguja, con lo que podemos extraer la aguja dejando esta guía en su sitio. Ayudándose de la guía, el radiólogo coloca una diminuta malla metálica autoexpandible (es lo que mantiene abierta la comunicación, shunt o stent) entre ambas venas. Este stent después se expande, creando un canal entre las dos venas. Con esto la sangre puede fluir de la vena porta, donde la presión sanguínea es demasiado alta, hacia la vena hepática (o sistémica), donde la presión es menor. Como consecuencia se reduce la presión en la vena porta, mejorando los síntomas del paciente.
¿Qué enfermedades se pueden tratar con un TIPS?
Normalmente las sustancias nutritivas que se absorben en el intestino se llevan al hígado a través de los vasos sanguíneos. El vaso sanguíneo de mayor calibre que cumple esta función es la vena porta. Una vez los nutrientes han llegado al hígado, pueden ser almacenados y usados más adelante. El hígado también elimina sustancias residuales del torrente sanguíneo. El estrechamiento de los vasos sanguíneos en este órgano conduce a que la sangre se acumule como en un embalse, aumentando la presión sanguínea en la vena porta. Como reacción el cuerpo forma venas adicionales, parecidas a varices, en el abdomen. Estas venas pueden sangrar, y la hemorragia llega al estómago o al esófago, por lo que puede causar vómitos de sangre.
El paciente también puede sufrir otras acumulaciones de líquidos en el abdomen. Los gastro-enterólogos o cirujanos pueden utilizar otros métodos para parar el sangrado, como una operación quirúrgica mediante la cual desvían parte de la sangre que pasa por la vena porta, disminuyendo así la presión sanguínea en la misma. Esta operación conduce a los mismos resultados que un TIPS, pero generalmente es más peligrosa. En algunos casos también se considera la realización de un trasplante hepático.
¿Qué riesgos y complicaciones hay?
La colocación de un TIPS es un procedimiento sumamente complicado. Generalmente es muy seguro, ya que diferentes especialistas, entre los que se incluyen anestesiólogos y radiólogos intervencionistas se ocupan del paciente. No obstante hay algunos riesgos y posibles complicaciones, como con cualquier otro tratamiento médico.
El mayor problema que puede ocurrir es que no sea posible colocar el stent entre las dos venas. Esto puede ocurrir cuando la enfermedad hepática ha endurecido el hígado hasta tal punto que la aguja no puede perforarlo. En tal caso posiblemente deba llevarse a cabo una operación abierta. A veces el paciente puede sufrir hemorragias a pesar de que el stent se haya colocado correctamente. Esto se debe a que la elevada presión en la vena porta ha debilitado las venas. En este caso, a veces suele ser necesario que el paciente vuelva a la unidad de radiología, donde las venas afectadas deben ser obstruidas con pequeñas espirales metálicas (coils). Este proceso, llamado embolización, es bastante simple y no requiere anestesia general.
Muchos pacientes con ictericia tienen además problemas de coagulación sanguínea, por lo que pueden sufrir una hemorragia en la zona donde la aguja ha perforado las dos venas. En muy raras ocasiones puede ser necesario llevar a cabo una transfusión sanguínea. Si las venas siguen sangrando, puede hacerse necesaria una embolización de los vasos afectados. Como ya se ha mencionado, la embolización es un procedimiento bastante simple.
A veces puede aparecer también un hematoma en el cuello que puede doler un poco durante algunos días. Como ya se ha comentado, el hígado se encarga, entre otras funciones, de eliminar sustancias de desecho o tóxicos de la sangre. En algunos casos la cantidad de sangre que no pasa a través del hígado porque se desvía por el TIPS es demasiado alta, por lo que estas sustancias pueden permanecer en el flujo sanguíneo. El paciente puede experimentar una cierta confusión, causada por el elevado nivel de sustancias residuales en la sangre. Esto se trata mediante una dieta especial. Si la condición del paciente no mejora mediante dieta, puede ser que el médico tenga que obstruir el TIPS.
¿Cómo puedo prepararme para la colocación de un TIPS?
Para la colocación de un TIPS deberá ser hospitalizado. Probablemente se le pedirá que no coma unas horas antes del procedimiento, a no ser que se trate de una operación de urgencia. Posiblemente se le administrarán sedantes y antibióticos. Si Usted sufre de algún tipo de alergia, sobre todo a medios de contraste, es imprescindible que se lo avise al médico que le va a tratar.
¿Cómo se coloca un TIPS?
La colocación de un TIPS la lleva a cabo un radiólogo intervencionista. Los radiólogos intervencionistas son expertos en el uso de rayos X y otras técnicas de diagnóstico por imagen, con cuya ayuda pueden hacer este tipo de intervenciones.
La colocación del TIPS se realiza en una sala especial de la unidad de radiología. La técnica exacta puede variar ligeramente en cada caso, pero en general el procedimiento se lleva a cabo de la siguiente manera:
El paciente se traslada a la unidad de radiología en una camilla. Una vez aquí, se colocará un catéter intravenoso en el brazo o en la mano del paciente para poder administrarle analgésicos o calmantes. Una vez colocado, este acceso venoso no debería causar dolor alguno. En la unidad de radiología el anestesiólogo se encarga de anestesiar al paciente. Si se ha decidido no usar anestesia general, los médicos y enfermeros se aseguran de que el paciente se mantenga profundamente sedado para que no sienta dolor y no recuerde la intervención.
Una vez el paciente se ha dormido, el equipo operatorio lo monitoriza constantemente y le administra oxígeno. Se le limpia el cuello con antiséptico y se cubre el resto de su cuerpo con paños estériles. En caso de usarse anestesia local el paciente se traslada a la sala de reanimación después de la intervención. Cuando despierte, el paciente seguirá teniendo una vía intravenosa, en el brazo o la mano, y posiblemente estará conectado a un sistema de infusión. Puede sentir algo de rigidez en la zona del cuello donde el médico introdujo la aguja.
¿Qué siente el paciente durante el procedimiento?
En caso de usarse anestesia general, el paciente no siente nada durante el procedimiento, excepto en el momento de administrarse la anestesia. Tampoco recordará la intervención. En caso de usarse sedación profunda el paciente tampoco siente dolor alguno. Un miembro del equipo operatorio se mantiene junto al paciente durante todo el procedimiento, con el objetivo de vigilarlo. Si el paciente siente dolor o incomodidad, puede avisar a dicho miembro del equipo, que le dará más analgésicos o sedantes a través del acceso venoso.
¿Qué pasa después de la intervención?
Después de despertarse en la sala de reanimación el paciente se lleva de vuelta a su sala. Ahí el personal sanitario lleva a cabo chequeos rutinarios como medir el pulso y la presión arterial para asegurarse de que el paciente está bien. Generalmente son necesarias algunas horas para recuperarse de la operación. Después de este período lo normal es que el paciente se sienta igual que antes de la intervención. La única excepción, si la operación ha tenido éxito, es que ya no sufrirá hemorragias y los líquidos acumulados en su abdomen empezarán a drenar. A veces se recomienda seguir una dieta baja en proteína y sal, en cuyo caso el paciente deberá hablar con un experto en nutrición. En todo caso es importante que el paciente deje el alcohol.
¿A qué debe prestarse atención después de la intervención?
El stent que el radiólogo coloca entre la vena hepática y la vena porta queda ahí para toda la vida. No obstante, puede obstruirse, por lo que el paciente deberá ser examinado en la unidad de radiología con cierta regularidad. Para comprobar si el TIPS se está obstruyendo o no se utilizan los ultrasonidos. Si el radiólogo descubre una obstrucción, posiblemente debe llevarse a cabo un procedimiento muy simple para eliminarla. Para este procedimiento no hace falta anestesia general.
Si el paciente está esperando un trasplante hepático, el radiólogo hace chequeos regulares hasta el trasplante. Aunque el paciente no esté esperando un trasplante, deberá mantenerse bajo vigilancia médica al menos cinco años.
