Cáncer de mama
Tratamientos de mínima invasión
Información general
Prevalencia
Cáncer metastásico
Diagnóstico
- Biopsia por punción
Tratamiento
- Ablación por radiofrecuencia
- Tratamiento con láser
Los tratamientos del futuro
- Quimioterapia “magnética”
- Terapia génica
Bibliografía
TRATAMIENTOS DE MINIMA INVASION
Los tratamientos mediante radiología intervencionista ofrecen opciones alternativas y por lo tanto una nueva esperanza para todas aquellas pacientes con cáncer de mama que no puedan tratarse de forma quirúrgica.
Las técnicas de radiología intervencionista se usan cada vez más en el tratamiento del cáncer. Los radiólogos intervencionistas son expertos en el uso de rayos x, ultrasonidos y otras técnicas de diagnóstico por imagen que ayudan a guiar finos tubos (catéteres) y herramientas a través de los vasos sanguíneos hasta la zona donde este el tumor. Algunos de estos procedimientos permiten tratar el tumor, otros sirven para aliviar el dolor y otros hacen posible un diagnóstico preciso sin necesidad de una biopsia quirúrgica.
INFORMACION GENERAL
En la Unión Europea cada 6 minutos y medio muere una mujer por cáncer de mama. Para estas mujeres, así como para los miles de hombres a los que se diagnostica cáncer de mama, existen tratamientos muy eficaces, pero que generalmente implican intervenciones quirúrgicas y quimioterapia. Actualmente, los nuevos desarrollos tecnológicos y avances en los métodos de diagnóstico por imagen permiten que se puedan ofrecer más posibilidades de tratamiento a los pacientes. Estas nuevas opciones incluyen procedimientos de mínima invasión, como la terapia de ablación térmica y terapia con láser.
Los datos obtenidos en estudios a largo plazo demuestran que la cirugía ofrece las mejores posibilidades para curar el cáncer de mama. Por ello, los procedimientos de radiología intervencionista se reservan para todas aquellas pacientes que no están en condiciones para someterse a una intervención quirúrgica. Hoy la probabilidad de sobrevivir a un cáncer de mama en Europa es mucho mayor que hace algunos años y puede llegar al 79% en 5 años. Para ello son fundamentales los chequeos regulares que permiten un diagnóstico temprano.
Los tratamientos como la ablación térmica surgen tras dos décadas de desarrollo de métodos de tratamiento menos radicales. El interés de los tratamientos que preservan mayor cantidad de tejido sano está en aumento, dado que el resultado de las terapias invasivas en muchos casos no es estético. La ablación por radiofrecuencia, la crioablación y la terapia con láser son métodos ya reconocidos, pero aún es necesario investigar más sobre ellos para determinar qué importancia tendrán en la lucha contra el cáncer de mama.
Desarrollo del cáncer de mama
Cuando el tejido mamario prolifera de forma descontrolada, parte de este tejido puede convertirse en un tumor. Para poder abastecerse de oxígeno y sustancias nutritivas y así seguir creciendo, el tumor desarrolla sus propios vasos sanguíneos. Las células cancerígenas pueden crecer en tamaño dentro del pecho, pero a través de los vasos sanguíneos también pueden llegar a otras partes del cuerpo, donde pueden anidar en diversos órganos. Este proceso se llama metástasis. En aproximadamente el 20% de los casos el cáncer de mama empieza en la zona de la mama conocida como lobulillos, donde se produce la leche, mientras que en el 80% restante se origina en los conductos que llevan leche desde la mama hasta al pezón.
Como expertos vasculares los radiólogos intervencionistas pueden usar el sistema vascular para hacer llegar tratamientos al tumor. Así pueden combatir el cáncer desde dentro sin perjudicar otras partes del cuerpo. En el caso del cáncer de mama los radiólogos intervencionistas se sirven de la ablación térmica y la terapia con láser. Aunque en estos tratamientos se utilizan métodos ya reconocidos, sus efectos a largo plazo están aún siendo evaluados.
PREVALENCIA
• Entre el 10% y el 15% de las mujeres en Europa desarrollan cáncer de mama a lo largo de su vida
• Aproximadamente el 80% de las mujeres con cáncer de mama son mayores de 50 años
• La prevalencia de cáncer de mama se duplica en las mujeres entre 40 y 50 años y vuelve a duplicarse a partir de los 70 años
• El cáncer de mama es la forma de cáncer más común entre las mujeres
• Para las mujeres el cáncer de mama es el segundo cáncer más mortal después del cáncer de pulmón
CANCER METASTATICO
Las pacientes con cáncer de mama invasivo corren el riesgo de desarrollar también cáncer de hígado, ya que el hígado es como un filtro que atrapa las células cancerígenas que circulan por la sangre. Estas células atrapadas pueden crecer y formar tumores en el hígado. Se calcula que hasta el 70% de las personas con cáncer no controlado tarde o temprano desarrollarán tumores hepáticos secundarios (tumores formados por células cancerígenas primarias que llegaron al hígado a partir de tumores localizados en otras partes del cuerpo).
Los radiólogos intervencionistas ofrecen tratamientos no quirúrgicos para el cáncer hepático, como la embolización, en la cual se interrumpe el flujo sanguíneo hacia el tumor, la radioembolización, con la que la radiación se administra directamente en el tumor y la quimioembolización, en la cual los quimioterápicos se introducen en el tumor ocluyéndose después el flujo sanguíneo hacia el mismo.
DIAGNOSTICO
Hay varios tipos de exámenes que pueden ayudar en el diagnóstico del cáncer, como la analítica sanguínea, exámenes físicos y una serie de técnicas de diagnóstico por imagen. Entre éstas últimas se encuentran la radiografía, mamografía, tomografía computerizada, resonancia magnética y ecografía. No obstante generalmente debe llevarse a cabo una biopsia para el diagnóstico final. En una biopsia se extrae una muestra de tejido de la zona anormal o el tumor para que la pueda examinar un anatomopatólogo, quien puede así determinar de qué tipo de cáncer se trata y si es más probable que sea de crecimiento lento o rápido. Esta información es importante para poder decidir el mejor tipo de tratamiento. A veces es necesario llevar a cabo una intervención quirúrgica para obtener la muestra de tejido requerida para una biopsia. No obstante en la mayoría de los casos se puede obtener una muestra sin cirugía mediante técnicas de mínima invasión.
BIOPSIA POR PUNCION
La biopsia por punción, también llamada biopsia guiada por imagen, generalmente se lleva a cabo usando fluoroscopia (rayos x continuos en tiempo real), tomografía computerizada, ecografía o resonancia magnética. En muchos casos, el radiólogo usa instrumentos que le permiten visualizar una zona del cuerpo desde varios ángulos. Estos sistemas “estereotácticos” le ayudan a determinar la ubicación exacta del tejido anormal.
La biopsia por punción generalmente es un procedimiento ambulatorio con muy pocas complicaciones. En menos del 1% de los pacientes sometidos a esta intervención aparecen hemorragias o infecciones. En aproximadamente el 90 por ciento de las biopsias por punción se logra obtener suficiente tejido para que el anatomopatólogo pueda determinar si el tejido es anormal.
Ventajas de la biopsia por punción:
- Con la ayuda de las técnicas de diagnóstico por imagen se puede extirpar una muestra de la zona afectada sin lesionar los tejidos adyacentes, como órganos vitales y vasos sanguíneos.
- El paciente no sufre el dolor, las cicatrices ni las complicaciones asociadas con la cirugía abierta.
- El tiempo que el paciente necesita para recuperarse de la intervención generalmente es más corto que después de una cirugía, permitiéndole reanudar su actividad diaria más rápidamente.
BIOPSIA POR PUNCION CON AGUJA GRUESA
Para esta técnica se usa una aguja especial que permite al radiólogo obtener una mayor muestra de tejido. Las biopsias con aguja gruesa se suelen hacer para obtener muestras de tejido de bultos y otras anormalidades en el pecho que se han detectado previamente en un examen físico, una mamografía u otra técnica de imagen. El 80% de las anormalidades resultan ser benignas. En general, las pacientes prefieren la biopsia por punción, ya que ésta
• Es menos dolorosa y la paciente se recupera más rápidamente que después de una biopsia quirúrgica
• Evita las cicatrices y desfiguraciones que pueden resultar de biopsias quirúrgicas
Punción aspiración con aguja fina (PAAF)
Una técnica parecida a la mencionada anteriormente, la punción aspiración con aguja fina, puede usarse para extraer células de una lesión que se sospeche que sea cancerígena. También sirve para diagnosticar líquidos que se han acumulado en el cuerpo. A veces es posible drenar estos acúmulos de líquido con un catéter, como por ejemplo en el caso de infecciones.
Muchos procedimientos intervencionistas para el diagnóstico y tratamiento del cáncer se llevan a cabo de forma ambulatoria o requieren únicamente una corta hospitalización del paciente. En muchos casos estos procedimientos
• Ofrecen nuevas opciones para el tratamiento del cáncer
• Son menos dolorosos y debilitan menos al paciente
• Causan menos complicaciones y efectos secundarios
• Permiten que el paciente se recupere más fácilmente
TRATAMIENTOS
Como expertos vasculares los radiólogos intervencionistas pueden usar el sistema vascular para hacer llegar tratamientos al tumor. Así pueden combatir el cáncer desde dentro sin perjudicar otras partes del cuerpo. En el caso del cáncer de mama los radiólogos intervencionistas se sirven de la ablación térmica y la terapia con láser. Aunque en estos tratamientos se utilizan métodos ya reconocidos, sus efectos a largo plazo están aún siendo evaluados.
- Ablación por radiofrecuencia (ARF)
La ablación por radiofrecuencia ofrece un tratamiento no quirúrgico y localizado para los tumores en el cual se eliminan células tumorales con la ayuda de calor sin dañar a las células sanas. Al tratarse de un tratamiento localizado, no provoca efectos secundarios sistémicos y puede llevarse a cabo sin afectar el estado general del paciente. En la mayoría de los casos, los pacientes tratados con ARF pueden reanudar su actividad diaria en unos pocos días.
Para llevar a cabo una ablación por radiofrecuencia el radiólogo intervencionista primero introduce una aguja fina a través de la piel hasta llegar al tumor. Luego hace pasar una corriente de radiofrecuencia por la aguja, lo que produce gran calor en la punta. Este calor se transmite al tejido tumoral, quemando las células cancerígenas. La mayoría de los pacientes siente un leve malestar durante los 15 minutos durante los cuales se está aplicando la radiofrecuencia. El tejido muerto se encoge después, formando una cicatriz interna. Esta técnica apenas afecta a la apariencia del pecho, dado que se evitan las incisiones.
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Eficacia
Dependiendo del tamaño del tumor, la ablación por radiofrecuencia puede hacer que disminuya o incluso desaparezca, alargando el tiempo de vida que le queda al paciente y mejorando considerablemente su calidad de vida. En algunos casos la ARF puede llegar a curar al paciente.
Debido a que se trata de un tratamiento local que no perjudica el tejido sano, la ARF puede repetirse cuantas veces haga falta para asegurar una buena calidad de vida para el paciente. Se trata de un procedimiento seguro que causa muy pocas complicaciones y puede usarse para el tratamiento de tumores pequeños y medianos. Se espera que en el futuro también se pueda usar para los tumores de gran tamaño. Un estudio ha demostrado que la ARF mata al 100% de las células tumorales sin causar problemas después del procedimiento. Debido a estas ventajas muchas aseguradoras cubren estos tratamientos.
Actualmente se reseca el tejido muerto después de la ablación para asegurar que no queden células cancerígenas. Sin embargo, se espera que los avances tecnológicos permitan cambiar este procedimiento más adelante, pasando a hacer ablaciones seguidas sólo por chequeos regulares, sin necesidad de extraer la zona tratada.
Algunas mujeres no están en condiciones de someterse a una intervención quirúrgica debido a problemas de salud u otras consideraciones. Para ellas, la ARF es la opción ideal. En un estudio realizado en mujeres post-menopáusicas de 60 años o más se vio que el 95% estarían dispuestas a someterse a una ablación por radiofrecuencia en vez de una intervención quirúrgica si se supiera que la ARF mataría todo el tumor.
A pesar de que la ARF ha dado resultados esperanzadores en la destrucción de células cancerígenas en otros órganos como el hígado, no es un procedimiento muy común en el tratamiento del cáncer de mama. Actualmente se están llevando a cabo varios estudios para determinar más detenidamente sus efectos a largo plazo tanto sobre la enfermedad como sobre la paciente.
Beneficios
- Bajo índice de complicaciones
- Puede llevarse a cabo con sedación o anestesia general
- Es bien tolerada. La mayoría de las pacientes puede reanudar su actividad diaria el día siguiente, si bien pueden sentirse cansadas durante varios días
- Puede repetirse en caso es necesario
- Puede combinarse con otros tratamientos
- Puede aliviar el dolor de muchos pacientes de cáncer
- El dolor post-intervención es mínimo
En la terapia con láser se actúa sobre las células cancerígenas con la ayuda de una sonda de fibra óptica que se introduce en el tumor bajo guía de técnicas de diagnóstico por imagen. Antes del procedimiento el médico anestesia el área alrededor del tumor e introduce cuatro marcadores de metal. A continuación el radiólogo intervencionista introduce una aguja de láser a través de una pequeña incisión hasta el centro del tumor y una aguja térmica multi-sensor a través de otra incisión. Luego se sustituye la aguja de láser por una sonda de fibra óptica a través de la cual se transmite energía al tumor. El tratamiento se lleva a cabo de forma ambulatoria.
Las investigaciones recientes han dado resultados prometedores. En un estudio se ha demostrado una necrosis tumoral total (la eliminación de todas las células cancerígenas) en el 66% de los tumores tratados, mientras que otro consiguió necrosis tumoral total en el 93% y 100% de dos grupos respectivamente, sin causar efectos secundarios.
LOS TRATAMIENTOS DEL FUTURO
La radiología intervencionista tiene un papel importante en el desarrollo de técnicas que podrían mejorar el tratamiento del cáncer en el futuro, por ejemplo el uso de partículas magnéticas para atraer los medicamentos al tumor y la introducción de material genético para combatir o prevenir la formación de tumores, lo que se conoce como terapia génica. Aunque estas técnicas aún están en fase de ensayo, ofrecen nuevas esperanzas en la lucha contra el cáncer.
Actualmente la radiología intervencionista está desarrollando una nueva técnica en la cual se usan partículas magnéticas para atraer los medicamentos a los tumores. En este procedimiento minúsculas partículas magnéticas se unen a los fármacos quimioterápicos para ser luego introducidas en el vaso sanguíneo que alimenta al tumor. Se coloca entonces un imán de tierras raras por encima del paciente, en la zona del tumor, que atrae las partículas junto con los medicamentos haciendo que salgan del vaso y se introduzcan en el tumor.
Aunque la quimioterapia magnética aún está en fase de ensayo, los primeros estudios han dado resultados prometedores. Los médicos esperan que esta técnica podrá aumentar la eficacia de la quimioterapia evitando al mismo tiempo algunos de sus efectos secundarios, como las nauseas y la pérdida de pelo.
En los últimos años, el conocimiento científico en materia genética ha avanzado mucho. Los genes, las unidades básicas de la herencia, juegan un papel en la formación de tumores. Estos nuevos conocimientos permiten a los científicos actuar sobre el material genético de los pacientes para combatir o prevenir el cáncer. Aunque la terapia génica aún está en fase experimental, los científicos esperan que en el futuro se pueda usar para
• Introducir genes que combaten el cáncer en las células del sistema inmunitario del paciente para que puedan luchar mejor contra la enfermedad
• Extraer células cancerígenas del cuerpo y modificarlas genéticamente para que el sistema inmunitario del paciente las combata con más fuerza. Las células cancerígenas así modificadas actuarían como una especie de vacuna contra el cáncer.
• Reemplazar los genes que causan el desarrollo de cáncer por genes “sanos”
• Inyectar genes en el tumor que lo hagan más susceptible a la quimioterapia u otros antitumorales
• Hacer que la médula y los otros órganos del paciente sean más resistentes frente a la quimioterapia. De esta manera ésta sólo mataría a las células cancerígenas y no al tejido sano.
Uno de los retos para la terapia génica es encontrar maneras seguras y eficaces de hacer llegar los genes o las células genéticamente modificadas al sitio del tumor. Se espera que los radiólogos intervencionistas asuman un papel importante en esta nueva tecnología gracias a sus conocimientos en el uso de rayos x y otras técnicas de imagen que les permiten manejar catéteres y otros instrumentos dentro del cuerpo del paciente.
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