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Trombolisis

¿Qué es la trombolisis?
¿Qué enfermedades pueden tratarse mediante trombolisis?
¿Cómo funciona la trombolisis?
¿Qué beneficios conlleva la trombolisis?
¿Qué riesgos conlleva la trombolisis?
¿Cómo puedo prepararme para una trombolisis?
¿Qué siente el paciente durante la intervención?
¿A qué debo prestar atención después del tratamiento?

¿Qué es la trombolisis?
La trombolisis es la disolución de un coágulo de sangre.
Cuando un coágulo empieza a formarse en un vaso sanguíneo puede ir aumentando de tamaño hasta que llega a obstruir el vaso por completo. Los coágulos pueden extraerse de forma quirúrgica, aunque también pueden disolverse inyectando una sustancia especial directamente en la arteria. Este procedimiento resulta en una mejora considerable del flujo sanguíneo, por lo que en muchos casos ya no es necesaria una intervención quirúrgica.

¿Qué enfermedades pueden tratarse mediante trombolisis?
Si sus médicos le han encontrado un problema en la circulación sanguínea se puede hacer una ecografía o una angiografía (un examen de los vasos sanguíneos con la ayuda de rayos x) para determinar si hay alguna arteria bloqueada, y si esta obstrucción se debe a la formación de un coágulo sanguíneo. Si se detecta tal coágulo, debe eliminarse, ya que de otra manera puede causar daño permanente e incluso dar lugar a la pérdida de un miembro.

¿Cómo funciona la trombolisis?
La técnica exacta puede variar ligeramente, dependiendo de la ubicación del coágulo de sangre y la práctica de cada hospital. En cualquier caso, la trombolisis empieza de la misma manera que una angiografía. El paciente se acuesta en una mesa de rayos X y el radiólogo intervencionista inyecta un anestésico local en la zona donde va a puncionar la arteria. Generalmente se suele hacer en la ingle.

Una vez que esta zona ha quedado anestesiada, el médico introduce una aguja fina en la arteria. A través de esta aguja introduce en la arteria una guía seguida por un fino tubo, llamado catéter. En la mayoría de los casos se inyecta medio de contraste para visualizar el curso de la arteria. Luego se empuja la guía y el catéter hasta donde está el coágulo. Una vez que el catéter está al mismo nivel que el coágulo, se retira la guía y se inyecta la sustancia trombolítica en el coágulo a través del catéter.

El radiólogo comprueba la evolución del tratamiento inyectando medio de contraste para poder ver hasta qué punto se ha disuelto el coágulo. Ya que en muchos casos el medio trombolítico tarda en actuar, el radiólogo puede dejar el catéter en el interior del cuerpo durante varias horas e incluso durante toda la noche. En estos casos el paciente será trasladado cada poco tiempo al departamento de radiología para comprobar el progreso del tratamiento. Es posible que debajo del coágulo aparezca un estrechamiento del vaso sanguíneo, que sólo se verá una vez disuelto el coágulo, y que puede haber contribuido a la oclusión. En la mayoría de los casos el radiólogo puede tratar este problema a continuación con un procedimiento llamado angioplastía.

¿Qué beneficios conlleva la trombolisis?
La trombolisis se lleva se lleva a cabo para disolver un coágulo de sangre. Generalmente tiene la ventaja de mejorar la circulación sanguínea hacia el miembro que riegue la arteria que estaba ocluida. En casos de sintomatología grave, la trombolisis puede llegar a salvar al paciente de una amputación.

¿Qué riesgos conlleva la trombolisis?
Aunque la trombolisis es un procedimiento relativamente seguro, hay complicaciones y riesgos asociados. Estos muchas veces se deben a que el estado general del paciente no es bueno. Desgraciadamente, entre el 3 y el 14% de los pacientes tratados con trombolisis mueren durante su estancia en el hospital. El riesgo de sufrir una complicación mortal es mayor en pacientes mayores de 80 años de edad.

Las sustancias trombolíticas deben ser muy potentes para conseguir disolver los coágulos de sangre, por lo que hay un gran riesgo de que causen hemorragias en alguna parte del cuerpo. Así por ejemplo, no se debe utilizar la trombolisis en pacientes que hayan sufrido un accidente cerbrovascular reciente, ya que pueden sufrir otro. Si un paciente tiene una úlcera duodenal, ésta podría empezar a sangrar. Si esto ocurre, se puede realizar una transfusión de sangre. Sin embargo, no se suele utilizar este procedimiento en pacientes afectados de úlceras duodenales.

En la mayoría de los pacientes aparecen hemorragias alrededor del sitio de punción, resultando en un moratón o hematoma, que puede llegar a ser bastante grande. Alrededor del 9% de los pacientes sufre hemorragias graves que requieren algún tipo de intervención, como la suspensión de los medicamentos trombolíticos y/o una transfusión sanguínea. No obstante en la mayoría de los casos el riesgo de sufrir una hemorragia es menor que el riesgo que supone la existencia de una arteria ocluida (excepto en los pacientes que han sufrido un ACV o que tienen una úlcera gástrica o duodenal).
Aproximadamente el 40% de los pacientes desarrollaran pequeños hematomas.

En caos muy raros se produce daño de una arteria durante el procedimiento, lo que se debe tratar quirúrgicamente. Si lo que se ha ocluido es una prótesis vascular, existe el riesgo, aunque muy pequeño, de que se infecte durante el procedimiento.

A veces el coágulo de sangre puede ser de tal tamaño que las sustancias trombolíticas administradas no consiguen llegar a disolverlo. Lo mismo ocurre cuando el coágulo ha estado en el vaso durante mucho tiempo (más de dos semanas). En estos casos puede resultar inevitable realizar una operación quirúrgica.

¿Cómo puedo prepararme para una trombolisis?
Tendrá que ser hospitalizado para la trombolisis. Probablemente se le pedirá que no coma las cuatro últimas horas antes de la intervención, aunque pueden permitirle que tome agua. Posiblemente le darán un sedante o tranquilizante aliviar su ansiedad. Tendrá puesta una bata y posiblemente se le pedirá que se afeite una o ambas ingles para que el radiólogo pueda introducir el catéter con mayor facilitad.

¿Qué siente el paciente durante la intervención?
La inyección del anestésico local puede resultar algo incómoda, aunque esta sensación se debería desvanecer después de unos minutos. Tan pronto comience a hacer efecto la sustancia trombolítica, es muy posible que sienta dolor en el miembro regado por la arteria afectada. Esta sensación es normal y se debe a pequeñas partículas que salen del coágulo y pasan a las arterias más allá de la oclusión. Si el dolor se hace demasiado fuerte, pida al médico o al personal sanitario que le atienda que le administren un calmante. Este dolor debería desaparecer con la disolución completa del coágulo.

El efecto del anestésico local en la zona de punción dura aproximadamente una hora. Posiblemente sienta un cierto malestar debido a la presencia del catéter. En este caso también se recomienda que solicite que el medico o personal sanitario que le atienda le administre un calmante.

Cuando el médico inyecta el medio de contraste, puede sentir una sensación de calor, que incomoda a algunos pacientes. No obstante esta sensación desaparecerá rápidamente.

¿A qué debo prestar atención después del tratamiento?
Después de haber administrado la sustancia trombolítica sulele ser necesario que el médico espera a que el efecto del medicamento cese, para poder retirar el catéter. Posiblemente le trasladen de vuelta a su planta durante este período. Una vez transcurrido el tiempo suficiente, un médico sacará el tubo y presionará el sitio de punción durante 10 a 30 minutos para evitar que sufra una hemorragia. En algunos hospitales los médicos cierran el sitio de punción con unos puntos de sutura o con un dispositivo especial.